La gran mezcla de una Double y una ambar
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Historia:
La cerveza de abadía Grimbergen surge en el monasterio que fundó San Norberto en 1128 en la ciudad de la que toma su nombre, Grimbergen, a 20 kilómetros de Bruselas.
Su supervivencia económica, al igual que el resto de los monasterios, se basa en el trabajo en la tierra y de los recursos naturales.
A lo largo de su historia y tras ser destruida en tres ocasiones por sendos incéncios, la Abadía de Grimbergen siempre fue reconstruida. Por ello el mitológico Ave Fénix resurgiendo de las llamas fue elegido como distintivo de la abadía y de su cerveza. Este se puede apreciar claramente en la etiqueta junto con la leyenda en latín “Ardet nec consumitur” que viene a decir “Quemada, pero no destruida”.
Y parece que cumple su “eslogan”, pervive y renace con los años ya que ha sabido adaptarse a los tiempos, a la sociedad y los consumidores de cerveza y formar parte de la gastronomía maridando perfectamente con infinidad de platos.
Cata:
Esta cerveza me trae grandes recuerdos, gracias a su hermana mayor Optimo Bruno me inicié hará unos 12 años en el mundo de la cerveza de importación.
Nos encontramos con una cerveza poco espumosa, sobre la copa queda una ligera capa de color beige y con burbujas pequeñas.
Tiene un ligero olor a tostado que se mezcla con un tono dulce y fresco a la vez.
El primer trago resulta más refrescante que los siguientes aportando un regusto seco y con cierto toque dulce.
Al principio el dulzor está sólo en el regusto pero cada vez mas está presente en boca, tiene un pequeño toque a caramelo, ya que para su elaboración se utiliza a la hora de darle mas color. |
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