Bastante buena en comparación a otras de su estilo en España
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Historia del fabricante:
Para conocer el origen de la cerveza Moritz hay que remontarse al siglo XIX. Su fundador, Louis Moritz, llegó a Barcelona el 1851 proveniente de Pfaffenhofen, localidad alsaciana.
El año 1856 Louis Moritz empieza a elaborar su propia cerveza y tres años después compra la fábrica de Joan Maurer, situada en la calle del Portal de Santa Madrona, convirtiéndose en uno de los productores más importantes de Barcelona. La demanda de cerveza aumenta y el negocio crece con la adquisición de más terrenos. En poco tiempo, la cerveza Moritz, gana un gran prestigio y en 1897 se inaugura la Cervecería Moritz, local de la ciudad y una clara muestra del arraigo de la compañía en Barcelona.
El año 1920 Louis Moritz muere, pero 2 años después sus herederos crean la “Fábrica de Cervezas Moritz, S.A.”. La calidad y reputación de Moritz se consolida durante la década de 1920.
El 1930, Moritz logra un volumen récord de ventas y, dos años después, la empresa ya controla el 34% del total del mercado catalán.
En la década de 1940, acabada la Guerra Civil Española que había provocado una bajada en la producción, la fábrica empieza a recuperar la producción, que irá aumentando año tras año hasta recuperar el ritmo de ventas anterior a la guerra.
Durante los años 1950 se mantiene esta tónica a la alza y se vive uno de los mejores momentos de la empresa. Se duplican las ventas y los beneficios.
A principios de los años 1960, la fábrica de la Ronda de San Antonio se queda pequeña y se decide cambiar la planta de producción adquiriendo unos terrenos para implantar una nueva fábrica y se crea la sociedad “Cervezas de Barcelona, S.A." para aumentar la producción. No obstante, en los años 1970, la crisis del petróleo afecta a varios sectores de la economía y, ante la imposibilidad de una recuperación después de la creación de “Cervezas de Barcelona, S.A.”, Moritz decide vender su parte del accionariado y desaparece el año 1978.
La familia siempre tuvo en mente el regreso en Barcelona de la Moritz. Objetivo que se hace realidad en 2004, cuando la quinta y la sexta generación de la familia deciden relanzar la mítica marca. A partir de esta recuperación, Moritz vuelve a ser la cerveza de Barcelona. Una cerveza estrechamente vinculada a la ciudad tanto por la actividad comercial y el producto, como por las actividades de ocio y cultura que impulsa y donde participa activamente. En esta nueva etapa Moritz se implica en la recuperación del patrimonio arquitectónico y cultural de Barcelona y Cataluña. Ejemplos claros son la rehabilitación de la Fábrica Moritz Barcelona como proyecto principal, o la remodelación del mítico Bar Velódromo.
El año 2011 Moritz inaugura la rehabilitación de la antigua fábrica original en la Ronda de San Antonio. Una rehabilitación a cargo del reconocido arquitecto Jean Nouvel y que configura un punto de encuentro para los ciudadanos. La Fábrica Moritz cuenta con una 'microcervecería donde se elabora cerveza fresca sin pasteurizar, pero es mucho más. En este espacio socio-cultural la gastronomía juega un papel fundamental y se puede encontrar el Bar à Vins, la M-Store, la cervecería y salas polivalentes.
Cata:
Esta cerveza para mi gusto está mejor en cuanto a cuerpo y sabor que su "hermana pequeña" llamada simplemente Moritz.
De espuma ligera pero muy burbujeante desde la base del vaso.
Su color es entre cobrizo y ambar, no muy definido.
El sabor es seco pero refrescante a la vez, con un toque a caramelo ácido. Su regusto es algo mas ácido aún pero no resulta tan seco como cabría esperar. |
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